Rassegna storica del Risorgimento
ACU?A DE FIGUEROA FRANCISCO
anno
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1967
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Don Francisco Acuita de Figueroa
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ces de son caractère affable et jovial spiritual et landre, plein d'indulgente envers les autres et de délianre envers lui méme, simple et timide comme une jeune fille. (Test un bonheur de le connaitre .
El ilustre vate montevideano habia aprendido a amar a Italia al través de su historia y su literatura. Profundo conocedor de la lengua de Dante-que oeasio* n alni ente ensenó a los exilados argentùios-gustaba rultivarla, departiendo con los ninchos italianos que entoneea vivian en el Uruguay, y contribufan con su tesonero esfnerzo al addatilo de la joven repùblica. Habia traducido mnchas poe sias de autores peninsulares (Silvio Pellico, Metastasio, eie), abordando trabajos tan fatigosos corno la versión de Gli animali parianti de Casti.
Enire sus grandes araigos se conto Garibaldi, que le habia sido presentado por los liermanos genoveses Costa, cuando el gallardo paladin, ya famoso por las legendarias hazanas cumplidas en la guerra de Rio Grande, llegó a estable-cerse en Montevideo.
Habiiantes de casas muy próximas, puesto que la de Acuiìa de Figueroa en la calle de San Diego distaba tan sólo doscientas varas de la humilde morada boy convertida en Museo que ocupaba Garibaldi en la calle de San Pedro, conjuntamente con su novel esposa Anita Ribeiro, ambos bombres se encontraban frecuentemente y asi se trabó entre ellos una cordial amistad.
Quizà en el curso de las gratas platicas, que a nienudo mantenian, Garibaldi revelò al amigo americano las esperanzas que la elección de Pio IX, efectuada en junio de 1846, habia heolio germinar en los pechos italianos.
R. Giovagnoli, ilustrado bistoriador de este periodo, ha descrito corno en la patria de Gioberti, las fantasias encendidas, los ànimos enamorados del gran ideal de la unidad, reverberaban los deseos y las ilusiones de cada uno sobre la figura del Pontifice, que en vuelta por la nube dorada de los entusiasmos, creda desmesuradamente y asumia el aspecto de un fantasma entre lo divino y lo bumano .
Lo propio ocurria entre los italianos afìncados en Montevideo. Y Garibaldi, conjuntamente con Francisco Anzani, dirigió una vehemente carta al Nuncio Monsenor Bedini, acreditado ante la corte imperiai del Brasil, poniendo su espada y su vida a disposición del Soberano Pontifice.
Adina de Figueroa, que habia conocido al entonces canónigo Mastai Ferretti, en 1823, cuando vino a Sud America a latere de Monsenor Muzi, compartió la euforia general, y con ese motivo, compuso varias poesias alusivas, traducciones y juegos de ingenio, que en un grueso cuadcrno de cuidada caligrafia, envió al sucesor de San Pedro. Para mueslra reprodneimos la estrofa inicial de Il grido di Guerra di Pio IX , que por ese entonces alcanzó gran difusión:
Refrena job pueblo*, tus iras;
Desprecia la astucia aleve
De esa borda que a li se atreye
Y basta boy tu opresora fué. ;A las armasi Los tiranos Tendran infamia por fruto: Vestire el tempio de luto
Y la Cruz empunaré .
Tarribién inserlamos (rea de los anagramas mejor logrados:
Proposición Uiius erit nobis Pastor: Roma dignifisimus bonos.