Rassegna storica del Risorgimento
Repubblica Romana. Spagna
anno
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1999
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320
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320 Fernando Garda San-Joxé Ramon Urauijo Goitia
En 1838, cuando la Primera Guerra Cartista se habia alargado excesi-vamente, incluso para las naciones europeas que no interveoian directa-mente en ella, la diplomacia esparìola, con el apoyo del Gobierno inglés, envió una misión integrada por Francisco Zea Bermùdez y el italo-espanol Manuel Marliani. Su paso por diversos paises, y especialmente por Austria, que expulsó a Marliani de su territorio, se saldò con un rotundo fracaso, porque fueron incapaces de convencer a sus gobernantes de la necesidad de proceder al reconocimiento de Isabel II, corno medio de estabilizar la situa-ción europea y de consolidar el moderanrismo en Espana.
La expulsión de la Regente Maria Cristina, y el subsiguiente retrai-miento francés, no eran el mejor medio para negociar el reconocimiento intemacional. El regreso de los moderados en 1843 y las negociaciones en tomo al matrimonio de Isabel II propiciaron un cambio en la disposición de los Gobiernos que no habian reconocido aùn a Isabel IL
El reconocimiento de Isabel II corno reina de Espana (12 dicembre 1843) por parte de Nàpoles provocò criticas entre las Cortes moderadas que no lo habian realizado, y también en los medios carlistas, que se veian abandonados en el juego de intereses que rodeo las negociaciones para encontrar marido a la hija de Fernando VII.3) Con està acción, Nàpoles pensaba recuperar la posición que habia tenido en la década anterior, pero sus previsiones resultaron baldias: no logró casar a un Principe napolitano con la Reina de Espana, y se vio obligado a justificarse ante sus aliados.
En 1845 se iniciaron las negociaciones para solucionar los problemas pendientes entre Espana y el Estado Vaticano. La muerte de Gregorio XVI (1846) eliminaba otro de los actores del conflicto, y facilitaba, en conse-cuencia, la solución del problema, que recibiria la solución final con el Concordato de 1851. Las iniciales proclamas en sentido liberal del nuevo Pontifice parecian vislumbrar una ràpida solución al problema.
AI mismo riempo, el Gobierno del general Narvàez se embarcaba en una operación de legiurnación ante las naciones conservadoras. En 1846, Salvador Zea Bermùdez estableció contacto en Bruselas con Prusia, que se ofreció a mediar ante Austria y Rusia. Casi al mismo riempo se enviaba otro emisario, Luis de la Torre Ayllón, a Viena.
Si bien no se consiguió el reconocimiento, resultaba evidente que se habian acortado considerablemente las distancias. Fracasada por lo tanto la
E.J. PARRY, The Spanilo Marriagti 1841 1846. A stndy of the infittene* of dynastic ambition upoit foreign poltcy, London, 1936; J.R. URQUTJO, AspettoS de las relaciones con Esporla en el Archivio di Stalo di Napoli (1830-1844), cri Spagna contemporanea, 2 (1993), n. 3, pp. 145-159.