Rassegna storica del Risorgimento
Italia. Brescia. Repubblica di Venezia. Secoli XVIII-XIX
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1999
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324 Fernando Garda San - José Ramon Urquijo Goìtia
religioso. Én tal caso deberà hacer comprender tan especial consideración a los demas indìviduos del Cuerpo Diplomatico extranjero, y a los Jefes del Gobiemo temporal de Roma, pues el de S.M. no pretende mezclarse en los negocios interio-res de los Estados Pontificios, y porque su representante acompane al Papa no prejuzga la cuestión del ejercicio de su poder temporal, sino que presta un home-naje de respeto al Jefe de la Iglesia y sigue su autoridad espiritual que es el objeto especial de la misión de V.S. .
A continuacLón el ministro ordenaba a Gonzàlez Arnao que de cum-plirse las circunstancias que obligasen al Papa a salir de Roma, deberia ofrecerle la posibilidad de trasladarse a territorio espanol, y en concreto se ofrecia la isla de Mallorca, paraje en el que Pio IX senaló que habia estado prisionero (octubre de 1823) durante su viaje a Chile.
Por ultimo, no se desaprovechaba la oportunidad de insistk en que se le reiterase al Papa la urgencia de un rapido restablecirniento de las relacio-nes con Espana para que, en caso de producirse la eventualidad de la que se trataba, Espaiia tuviese en Roma una representación de mas alto mVeL Sobre este punto el Papa reaccionó rapidamente e hizo transmitir al Gobiemo espanol que habia dado instrucciones para que se agilizase el proceso.
En efecto, pocos dias mas tarde (20 de junio), el representante espanol fue recibido en audiencia privada, en la que el Soberano Ponrifice le ex-presó su disgusto por la situación respecto a dos puntos fundamentales: su negativa a guerrear con Austria y la existencia de un ministerio civil de Asuntos Exteriores. Respecto a la situación general senaló al representante espanol que se sentia coaccionado, non sono libero fue la expresión otilizada. Poco riempo después Espana acreditaba corno Embajador ante el Vaticano a Francisco Martmez de la Rosa, figura de gran importancia en la rida politica espanda, y al mismo riempo ordenaba el envio a las costas de Italia de un buque, con el que se pretendia apoyar al Pontifice, tanto para el caso de que necesitase refugio corno de que se iniciase una intervención armada.8>
Con morivo del asesinato de Rossi, el Embajador espanol se presentò en el Quirinal para ponerse a las órdenes del Papa. Martìnez de la Rosa describe los hechos sin ocuìtar un profundo desprecio hada los elementos revolucionarios: canciones despectivas bajo las ventanas de la casa del
8J DSC, 19 mayo 1849, n. 99, p. 2305, discorso del Ministro de Estado Pedro José PidaL