Rassegna storica del Risorgimento

Italia. Brescia. Repubblica di Venezia. Secoli XVIII-XIX
anno <1999>   pagina <325>
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Espana y la Kepublica Romana 325
difunto, desconcierto en las calles, Parlamento que no se atreve a condenar los hechos, vado de poder, etc. Daba a entender que la situadón resultaba cada dia mas incontrolable, y que podia derivar hacia la pura y simple anarquia. No podemos olvidar que su experiencia corno gobernante en Espana se desarrolló en perìodos de caracteristicas bastante sirnilares, por lo que era espedalmente sensible ante una realidad de este tipo.
En d Quirinal se concentraron también otros diplomàticos, aunque d espanol era d ùnico con categoria de embajador, que fueron redbidos por d Papa, quien les senaló:
[...] que se hallaba en las ckcunstancias mas graves; que habia llamado al Presidente y otros Diputados, extranando la conducta que d dia antes habian observado y que no habia hallado el apoyo que era de esperarjque tampoco habia la fuerza de las armas; no habiendo siquiera quien quisiese encargarse de mandarlas, pero que a pesar de todo estaba firmemente resuelto a oponerse a las propuestas que iban a hacérsde por creerlas contrarias a su condencia y a no consentir la entrada de nuevos Ministros representantes de aquellos principios y dispuestos a ponerlos en practica .9)
Martinez de la Rosa tomo la palabra para hacer presente a S.S. lo digno que me pareda aquella conducta; que S.S. ofreceria asi un noble ejemplo a los demas gobiernos, salvando su propio decoro y la gloria dd Pontificado . Poco después se presentò en d Quirinal una comisión de los sublevados que planteó varias petidones: Promulgadón dd prindpio de la nadonalidad italiana; convocatoria de la Constituyente y verificación dd proyecto dd acta federativa; aimplimiento de las resoludones de la Camara de Diputados respecto de la guerra de la independencia y completa adopdón dd programa de Mamiani dd 5 de junio. Entre los componentes de la comitiva se encontraba Gaietti, Comandante General de los Carabine-ros, quien serialó que se podria transigir algo en las personas pero no en los prindpios, y que el pueblo no queria oir razones ni sufrir diladón; y que si el Papa no condescendia con elio, correria mucha sangre y habria grandes estragos . Las evasivas respuestas dd Ponrifice incrementaron la agitadón popular, llegandose a atacar el Palado.
El Papa preguntó a los diplomàticos qué actitud adoptarian sus Go­biernos ante tales hechos. Martinez de la Rosa evidenció una postura mas teatral que efectiva: mis órdenes o instrucdones son poner a disposición
' AMAE, Leg. 2658. Dcspacho rescrvado y cifrado del Embajador de Espana (18 no-viembre 1848, n. 46j al Ministro de EstadOi