Rassegna storica del Risorgimento
Italia. Brescia. Repubblica di Venezia. Secoli XVIII-XIX
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328 Fernando Garda Sati-José Ramon Drquijo Gpitia
Mientras tanto, el Gobierno de Roma hacia todo lo posible para atraer a los Embajadores que habian acompanado al Pontifice, incluso envió una comisión encargada de invitar a éste a que regresase a sus Estados.15) Su negativa provocò la extensión de rumores sobre la carencia de libertad de Pio DC en su residencia de Gaeta y, obviamente, incrementò el sentimiento republicano en los Estados Pontificios.
El 21 de diciembre de 1848 el Gobierno espanol enviaba una circular a sus representantes en el extranjero, con los principios sobre los que pensaba basar su politica en la cuestión romana.1 Casi en las primeras lineas se hacia una declaración de principios, indicando que se habia ofreci-do al Papa todo aquel (apoyo) que se estime necesario para que la cabeza visible de la Iglesia sea restituida al estado de libertad e independencia, de dignidad y decoro que reclama imperiosamente el ejercicio de sus sagradas funciones . Si bien el problema de la falta de libertad del Papa parecia resuelto con su traslado a Gaeta, quedaba sin solucionar otra de no menor importancia, y en la que estan igualmente interesados todos los Gobiernos Católicos, la de asegurar de una manera estable y permanente la Suprema Autoridad del Pontifice, poniéndola a cubierto no sólo de toda violencia real y efectiva, sino hasta de las apariencias de coacción que tan funestas pueden ser para la causa de la Iglesia corno para la paz de los pueblos.
De està forma se introducia uno de los elementos clave del pensa-miento moderado para justificar el mantenimiento del poder temporal del Papado. La existencia de un territorio gobernado por la Iglesia, permitia la independencia de dicha institución y evitaba que mera mediatizada por ningun pais ejercLendo una especie de protectorado. Està situación habia sido garantizada hasta entonces por todas las naciones católicas. Con el fin de poner remedio a la situación se proponia la reunión de esas naciones católicas para que adoptasen una solución de comùn acuerdo. Con tal fin se habian enviado mensajes a Francia, Austria, Portugal, Baviera, Napoles, Cerdena y Toscana, ofreciendo, por mor de la rapidez y la tranquilidad que se gozaba en Espana, celebrar las reuniones en alguna ciudad espanola del Mediterraneo.
,s) Ivi. Despacho del Embajador en Rome (13 diciembre 1848, ri. 9) al Ministro de Estado. F, FBRNÀNDEZ DE CORDOVA, La revolution de Roma y la expedìtión espanola a Italia, Impronta de Manuel G. Hemàndcz, 1882, pp. 68-69.
n AMA E, Log. 2658. DSC, 19 mayo 1849, n. 99, pp. 2306-2307. El texto de la carta al Embajador en Paris en F. FERNÀNDEZ DE CORDOVA, La revolution de Roma cit, pp. 30-32. La comunicación a las diversa Cortes también en la misma obra, pp. 34-37.