Rassegna storica del Risorgimento
Italia. Brescia. Repubblica di Venezia. Secoli XVIII-XIX
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1999
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Espana y la Repàblìca Romana 329
En la misma fecha de la circular se firmaban las instrucciones dadas al brigadier José Ma Bustdllos, para que se pusiese al frente de una flotilla de 7 barcos, que debia permanecer cerca de Gaeta al objeto de asegurar la sagrada persona del Papa tanto en territorio italiano, corno si optase por trasladarse a Espana.17)
Las inieiativas ante el Romano Pontifice conrinuaron. Incluso el Em-bajador inglés llegó a ofrecer asilo en la isla de Malta, un territorio cercano y católico bajo su soberania-18) Al mismo tiempo los moderados romanos continuaban sus gestiones para Uegar a un pacto, que facilitase el regreso del Pontifice. Sin embargo las condiciones propuestas le resultaban bastante inasumibles: oposición a la intervención extranjera y apoyo a la causa italiana contra Austria.
Merece la pena detenerse en las respuestas de las distintas naciones a la circular del 21 de diciembre. Nàpoles respondió aceptando la propuesta, pero planteaba dos cuestiones: en primer lugar, que era preferible reunirse en Nàpoles por estar mas cerca del Papa y porque algunos paises no habian reconocido a Isabel II; ademas, introducia una modificación importante al manifestar la necesidad de que se invitase también a Inglaterra, Prusia y Rusia. Pero elio implicaba que se desvirtuase el sentido de la propuesta espanola al salirse del circulo de la catolicidad para insertar la cuestión en un ambito de estabilidad europea, con marcadas connotaciones poKticas.
La respuesta de los piamonteses estaba en la linea de su pensamiento politico sobre la construcción italiana: necesidad de la unìficación de Italia y, en consecuencia, oposición a cualquier actuación que implicase injerencia en tal objetivo. Aunque alababan el interés demostrado por la Soberana espanola, no consideraban que la intervención pudiera detenerse en las cuestiones religiosas, especialmente porque la huida pontificia se habia producido por causas politicas. Logicamente, la presencia de Austria era rechazada por considerarla insoportable para cualquier Estado italiano. En fin, consideraban que una intervención extranjera seria contraproducente porque haria revolverse a los italianos. En definitiva, su posición impedia la solución propuesta por Espana y el final del despacho que hicieron Uegar a Madrid resumia perfectamente su postura: obrar directamente sobre el Soberano Pontifice para persuaderle a regresar a Roma y a inducirle a hacer
fl) Las ìnstrucdoneB cri F. FERNANDEZ DE CORDOVA, La revolution He Roma cit, pp. 32-33.
>) AMAE, JLcg. 2658. Despacho del Bmbajador de Esparìa en Rome (22 diciembre 1848, a 13) al Ministro de Estado.